El Hangar-7 en el Salzburg Airport es mucho más que un extraordinario domicilio para aviones fuera de lo corriente. El impresionante edificio hecho de cristal y acero es un lugar de encuentro que acoge al arte, a la pasión, a la técnica y a un estilo de vida elevada.

Construido como base para la colección de aviones históricos de los Flying Bulls, el Hangar-7 sirve como „punto de referencia“ arquitectónica que irradia su atractivo más allá del recinto del Salzburg Airport: es una generosa construcción monocasco  que da la impresión de dinamismo e ingravidez. Visto por fuera, el hangar parece extremamente dinámico. Se impone la comparación con un ala. El interior está cubierto por una bóveda que hace que el hangar  parezca ingrávido a pesar de tener un peso total de mucho más de 1.500 toneladas. Esta imponente impresión se debe a la construcción de acero y cristal que también ofrece un escenario fascinante: el Hangar acoge a menudo  grandes exposiciones de arte, ofreciendo un centro culinario de primer rango y un lugar de encuentro para personas que saben apreciar un estilo de vida elevada: durante una cena privada, en una reunión de negocios o en el marco de los numerosos eventos que van desde veladas hasta grandes presentaciones.

Técnica y placer

La cubierta de acero y cristal terminada tras cuatro años de planificación y construcción acoge en la primera planta a una colección de aviones  de categoría especial: los Flying Bulls adquieren desde hace muchos años aviones históricos que restauran hasta que puedan volver a volar. La colección tiene desde aviones a reacción hasta hidroaviones y varios aviones de combate de los años cuarenta y cincuenta. Obra maestra recién restaurada en la colección: el DC-6B que en sus días perteneció a Tito, el jefe de estado yugoslavo.
La gastronomía de primera categoría es otro punto esencial del hangar: Junto al salón „Carpe Diem“, en el que se sirven tapas internacionales, y a dos bares elegantes es ante todo el restaurante „Ikarus“ el que causa sensación desde su apertura a finales del verano de 2003. Bajo el patronazgo de Eckart Witzigmann y bajo la dirección del jefe de cocina Roland Trettl se realiza en el „Ikarus“ un concepto de cocineros invitados que es único en el mundo, presentando en Salzburgo a un ritmo mensual a estrellas internacionales como Martin Dalsass, Lea Linster o Jean-Georges Vongerichten.