¿Quién no se acuerda de Phileas Fogg, aquel estirado lord inglés que apostó ser capaz de dar la vuelta al mundo en 80 días a comienzos de siglo? Pues la odisea que se han planteado los Hermanos Pou, unos de los más respetados escaladores del mundo, también parece salida de la cabeza de Julio Verne, pero es un desafío mucho más complicado. Una vuelta al mundo en vertical, con paradas en algunos de los anfiteatros más espectaculares del mundo.
Esta pareja de hermanos vitorianos pretende realizar en la modalidad de escalada libre la pared que, a su juicio, pueda ser la más emblemática de cada continente, buscando siempre rutas de máxima dificultad. Se trata de un ambicioso proyecto deportivo que busca llevar la escalada extrema en pared hasta cimas nunca ascendidas anteriormente. Cualquiera de las paredes sería por si sola un objetivo de máxima dificultad. Así que todas ellas en conjunto, constituyen un reto inédito jamás intentado por escalador alguno.
Escalada pura
Por si la dificultad de cada pared no es suficiente, los hermanos Pou quieren ir todavía un poco más allá. Volver a la base de la escalada, a la forma de ascender más simple, y por ello, la más complicada: “la escalada libre”. “Aunque sabemos a ciencia cierta que el mero hecho de subirse valiéndose de todas nuestras posibilidades por estos muros verticales, que en la mayoría de los casos superan los 800 m. de desnivel, es ya de por sí una hazaña, nuestras pretensiones van más lejos. Cada objetivo, queremos acometerlo en el estilo de escalada más puro que existe, escalando enteramente en libre en todas y cada una de las rutas”, comentan sobre el proyecto a largo plazo que han acometido. Algunos de los objetivos de su lista todavía no han sido conseguidos en estilo libre por escalador alguno, y el resto apenas cuentan con un puñado de ascensionistas que sí se atrevieron con un reto de tal envergadura. Muchos de ellos leyendas de la escalada, auténticos genios en su día tomados por locos, como Wolfgang Gullich, Catherine Destivelle, Kurt Albert…Eneko Pou, en un alto de su ascensión al Trango.
Eneko Pou, subiendo el Tsasarono, la vía más difícil de Africa.