Juan Ventura ha vuelto a sorprendernos, al realizar un salto inédito hasta el momento desde una de las paredes del famoso Naranjo de Bulnes, en el Macizo Central de los Picos de Europa (Asturias). El Naranjo es un pico muy conocido entre los escaladores, pero no en el mundo del salto BASE, dada la dificultad que entraña proyectar un salto desde uno de sus salientes. Una de las mayores dificultades de este intento consistía en ascender hasta la cornisa elegida para el salto, a 410 metros de altura. Para alcanzar este punto, Juan contó con la ayuda imprescindible de los escaladores Iker y Eneko Pou, que le facilitaron la complicada ascensión en la vertical del pico asturiano.

Juan Ventura planeaba este salto desde el pasado año. Hubiera sido el primer saltador BASE en tirarse desde el Naranjo, pero a finales de julio, un escalador y saltador inglés se lanzó desde la cara norte del pico, desde una cornisa situada a algo más de 100 metros de altura. Sin embargo, la mayor dificultad de plantear un salto BASE desde el Naranjo consiste, precisamente, en salvar esa cornisa para poder seguir ascendiendo. De ahí que la inestimable ayuda de los hermanos Pou, dos de los mejores escaladores del mundo, permitiese a Juan Ventura alcanzar los 410 metros de altura.

Después de tres horas y media de dura escalada, el equipo alcanzó la cornisa, en la última reunión de la escalada del pilar del Cantábrico. Ahí comenzó una exhaustiva preparación de más de una hora. Lanzando piedras al vacío, Juan calculaba las distancias y las referencias con la roca, ya que la zona intermedia del salto estaba cubierta por una espesa bruma. Algunas de las piedras se estrellaban contra la pared a los tres segundos de ser lanzadas, por lo que el salto parecía imposible. Finalmente, Juan comprobó que debía lanzarlas a una distancia de más de dos metros de distancia respecto a la vertical para salvar la cornisa intermedia, lo que hacía imprescindible un enorme impulso en el momento de la salida. Juan había encontrado el único lugar posible para el salto, sin duda uno de los más complicados de su carrera.

Tras la habitual cuenta atrás, “3,2,1… ¡BASE!”, Juan Ventura desapareció entre la niebla con las piernas completamente encogidas para evitar cualquier mínimo roce o impacto contra la pared. Tuvo que salvar dos salientes en la vertical de la pared, el primero y más peligroso nada más lanzarse y el siguiente cuando ya se encontraba en posición de deriva, tres segundos después del salto.

“He estado unos cinco minutos preparando el salto, concentrándome, visualizándolo. Es un salto que requiere un impulso fuerte en la salida para separarse bien del primer balcón y coger una buena posición de deriva para pasar el segundo balcón y poder abrir lejos de la pared, en la parte extraplomada”, comentó Juan a los pocos minutos de aterrizar y conseguir su salto BASE número 205.

En palabras del experimentado saltador murciano, éste ha sido, probablemente, el salto más complicado de los que ha realizado hasta el momento. “Ha sido uno de los mejores que he hecho. Siempre digo esto, pero ojalá lo pueda seguir haciendo muchas veces”.

La preparación previa y la visualización de cada instante del salto en la mente de Ventura marca la diferencia entre el éxito y la tragedia. “Todo pasa muy rápido, he abierto a los 7 segundos y medio, por lo que tienes que tener todo muy claro antes de salir, incluso cómo pisas, cómo te vas a impulsar, y el tráfico que vas a hacer hasta el aterrizaje”.

Minutos después de haber realizado uno de los saltos más complicados de su carrera, Juan ya estaba pensando en el siguiente. “Después de esta experiencia, donde ha habido montañismo, escalada, rapel y salto BASE, me gustaría culminar un buen salto desde algún punto del Himalaya, o una montaña similar”.
Juan Ventura
Juan Ventura
Salto al vacío
Ludovic Franco
Juan tras aterrizar al pie del Naranjo
Juan y los hermanos Pou en la cima