Los diferentes retos a los que se han enfrentado los saltadores del Proyecto Alas no hubiesen sido posibles sin el apoyo del Ejército del Aire. La colaboración de su personal especializado y la cesión de sus aeronaves e infraestructura, que hicieron posible el Cruce del Estrecho de Gibraltar en 2005 y los diferentes entrenamientos en 2006, son ahora aún más importantes si cabe en el desafío antártico.

Entrenamientos previos

Durante 2006 los paracaidistas del Proyecto Alas realizaron varios saltos de entrenamiento en las estaciones de esquí de Baqueira Beret y Astún, gracias al apoyo del 801 Escuadrón SAR (Búsqueda y Salvamento), basado en Palma de Mallorca y dependiente de la Jefatura SAR, y el EADA, y que sirvieron de preparación para el salto sobre el Polo Norte.

Polo Sur: Desafío Logístico

Cualquier actividad en el Polo Sur es tremendamente complicada de llevar a cabo. Además de las enormes complicaciones logísticas, hay que tener en cuenta que se trata de un salto fuera de las fronteras españolas. Por eso, las gestiones institucionales a través del Ejército del Aire han sido fundamentales.

Apoyo operativo:
Durante la última fase de entrenamiento en Baqueira Beret, el Ejército del Aire colaboró con un helicóptero del 801 Escuadrón SAR y personal del EADA. (Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo). En la Antártida también contarán con personal del EADA, que asistirá a los saltadores en el control de los lanzamientos.

Relaciones institucionales:
El Ejército del Aire ha proporcionado el enlace y la coordinación con la Fuerza Aérea Argentina, (con presencia de tropas y bases en la Antártida) para que preste apoyo tanto logístico (de alojamiento y manutención), como operativo (apoyo de aeronaves y personal para aerotransportes y lanzamientos).

La gestión del apoyo para este reto antártico fue iniciada por el Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire Español a través de una carta dirigida al Jefe de la Fuerza Aérea Argentina y continuada desde la Agregaduría Aérea a la Embajada de España en Argentina y desde la Oficina de Relaciones Sociales y Comunicación del Ejército del Aire.

Vincent Van Laethem.
Un miembro de la EADA da las últimas instrucciones a los saltadores.
Vincent Van Laethem.
El equipo del Proyecto saluda al helicóptero de rescate del Ejército del Aire.