Los saltadores Toni López, Santi Corella y Álvaro Bultó ultiman su preparación para saltar sobre el punto más inhóspito del planeta. De este modo se convertirían en los primeros deportistas de la historia que realizan un vuelo con traje de alas sobre la Antártida.
Los tres deportistas ya entraron en la historia del paracaidismo en junio de 2005 cuando lograron el vuelo humano más largo de la Historia: cruzaron el Estrecho de Gibraltar volando durante seis minutos y cubriendo una distancia de 20.448 km.
Su siguiente reto es completar un vuelo en el punto más agreste del planeta: el Polo Sur. “La Antártida es el último reducto del globo aún no conquistado por el hombre”, explica Álvaro Bultó. “Un rincón virgen que engloba las peores dificultades a las que nos podemos enfrentar”.Climatología adversa
El primer gran obstáculo es la climatología. Es el punto más ventoso y árido del planeta, azotado por fuertes vientos de hasta 300 km/h. En invierno la temperatura más baja registrada ha sido -89ºC (sin contar el factor viento). Paradójicamente, recibe menos de 0,02 litros de lluvia al año (por supuesto en forma de nieve), lo que supone una cantidad similar al desierto del Sahara.
La temperatura en un día bueno alcanza los -30º C en el suelo. Una cifra que aumentará hasta en torno a los -60º C durante el vuelo debido a la altura y el factor viento. Condiciones que complican el vuelo con traje de alas, que estira sobre manera el tiempo de caída.Salto con oxígeno
El Polo Sur se encuentra a una altura de 9.301 pies (2.834 m), lo que implica que para realizar el salto deberán subir a una altura de 18.000 pies (5.486 m), haciendo obligatoria la utilización de oxígeno. Las condiciones de frío y cansancio que provoca la propia altura acentúan el riesgo de hipoxia (déficit de oxígeno que puede provocar desvanecimientos o incluso la muerte).
La falta de referencias en el suelo y la interminable monotonía del paisaje pueden provocar desorientación en los saltadores y una apreciación errónea de la distancia hasta el suelo, que puede originar un mal juicio para la apertura del paracaídas.
Rescate complicado
Pero la aventura no termina con el aterrizaje. Una vez en el suelo tendrán que recuperar la temperatura perdida en un entorno de -30ºC, esperando al rescate exhaustos por el esfuerzo del vuelo. Contarán con sistemas de localización por radio para un rápido rescate en caso de que la desorientación les lleve lejos del punto de aterrizaje. Por eso es básico el apoyo del Ejército del Aire Español, que con el apoyo de la Fuerza Aérea Argentina se encargan de la logística de todo el proyecto. Tanto el acceso a cualquier base ántártica como el regreso a la civilización son también extraordinariamente complicados. “Si un miembro del Ejército Argentino ha de prolongar su estancia en el Polo Sur durante más de una semana, se le opera de apendicitis antes de viajar para prevenir”, explica Toni López para sobre lo complicado de un rescate incluso en la propia base.Los saltadores en el Polo Norte.
Ensayos en Baqueira Beret.
Aterrizaje en el Polo Sur.