Christian Marino, alias b-boy GATO, comenzó a bailar breakdance cuando tenía 13 años. Hoy en día, a los 20, muestra un estilo único que lo hace uno de los mejores exponentes de la escena nacional con un potencial enorme para triunfar en el mundo, pero, como él mismo afirma, lo que hace realmente bueno a un b-boy son los años de práctica y a él aún le queda un largo camino por recorrer. Quien ha sido parte de innumerables competencias nacionales e internacionales, y hasta juez en el campeonato chileno “B-boys o Muertos”, nunca pensó que uno de los videos que tenía colgados en youtube.com lo llevaría a competir contra los mejores b-boys latinos en la eliminatoria latinoamericana del Red Bull BC One 2007.
B-boy Gato se sintió atraído por la magia del breakdance desde el primer momento en que vio sus complicados movimientos. “Estaba con algunos amigos en una loza deportiva de mi barrio en San Juan de Lurigancho, cuando vi a varios chicos hacer movimientos alucinantes como saltos mortales y figuras al ritmo de la música. Instantáneamente me involucré con esta cultura,” nos cuenta. Sin dudarlo le pidió a estos chicos que le enseñasen algunos movimientos, y empezó a practicar junto a su hermano, el b-boy Alan, uniéndose al grupo Kamikaze Squad, junto a quienes ha bailado desde el inicio de su carrera. A pesar de las caídas e innumerables fracturas que ha sufrido intentando hacer cosas nuevas, Gato ha seguido bailando, hasta con una mano enyesada.
Él obtuvo su apodo desde pequeño debido a la forma de su cara y a que sus movimientos acrobáticos se parecen a los de un gato. Además su actitud, tímido entre la gente, pero audaz y desenvuelto en la pista de competencia, se asemeja a la actitud de este animal, quien actúa de manera sigilosa y callada pero precisa. Él le guarda mucho respeto y aprecio a su equipo, Kamikaze Squad, del que forma parte desde hace ya varios años, y con quienes ha ganado la gran mayoría de sus batallas. Ellos son como una familia, lo que les permite crecer no sólo profesional y físicamente sino también en cada aspecto de su vida.
Christian se siente muy identificado con los principios y las ideas fundamentales detrás del Hip Hop, y a pesar que no practica ninguna de las otras disciplinas de esta tendencia, dice que sus cuatro lados: el graffiti, el DJ, el MC y el breakdance complementan a una persona que le gusta aprender. A él le encantaría hacer del baile su vida, pero sabe que es difícil, sobre todo en un país en donde no existe un gran apoyo para esta disciplina. Por eso Christian desea terminar sus estudios y tener una carrera, para luego dedicarse de lleno al breakdance y al futuro de esta cultura. “Me encantaría abrir una escuela de breakdance en un futuro,” comenta.