David Coulthard y Sébastien Bourdais se han ganado un espacio en el corazón de los aficionados navarros a la Fórmula Uno. Los pilotos de las escuderías Red Bull Racing y Toro Rosso han sido los protagonistas de un fin de semana en el que la potencia de sus máquinas se ha fundido con las ancestrales tradiciones de una ciudad que la próxima semana iniciará sus fiestas de San Fermín. Y el resultado han sido tres días de magia y olor a gasolina en el que miles de personas han podido conocer de cerca cómo es el mundo de la Fórmula Uno.
Tras una mañana en la que los pamploneses han podido disfrutar del primer encierro sin toros en los más de 400 años de historia de esta tradición tan ligada a la fiesta de los sanfermines, la Avenida del Ejército se ha convertido durante la tarde en un improvisado circuito de carreras. Coulthard y Bourdais han recibido el aliento de las más de 30.000 personas que se han congregado en torno a los márgenes de la Avenida del Ejército. Los gruesos muros de la Ciudadela, medieval edificación defensiva de la capital navarra, han zumbado al son de los poderosos motores de los monoplazas, capaces de desarrollar hasta 760 caballos de potencia.
De 0 a 100 en 3 segundos
Los dos pilotos han echado el resto a lo largo de los 55 minutos que se ha prolongado el espectáculo, en una preciosa tarde veraniega donde el cielo azul ha auspiciado una temperatura que rondaba los 30 grados. Tanto Coulthard como Bourdais han sorprendido a los aficionados con su habilidad en la ejecución de trompos y giros en el transcurso de una exhibición apoyada por el Circuito de Los Arcos (Navarra), de reciente construcción. Los monoplazas, capaces de pasar de 0 a 100 en menos de 3 segundos, han alcanzado velocidades de vértigo: 254 Bourdais, que ha ido a tope desde que ha abandonado los boxes, y 231 el experimentado piloto escocés.
David Coulthard exprimiendo su RBR
Más de 30.000 personas siguieron en vivo la exhibición
David Coulthard saludando a los fans