Hay dos grandes motivos, al margen de su extraordinaria calidad, que explican por qué Sébastien Bourdais se gana la vida pilotando. El primero está impreso en sus genes: su padre, Patrick, compitió a los mandos de coches deportivos y participó en numerosos descensos y subidas de rally. El segundo tiene que ver con el lugar donde vio la luz por primera vez: Le Mans. Este ‘novato’ de la Fórmula Uno, curtido en otros campeonatos de menor entidad, nació muy cerca del circuito en el que se celebran las 24 horas de Le Mans, prueba en la que ha participado con bastante éxito en varias ocaciones.
Lo cierto es que podría decirse que el salto de Bourdais a la F1 ha llegado un tanto tarde. Pese a haber disfrutado de varias oportunidades para el cambio, hasta su llegada al equipo Toro Rosso todas sus tentativas fueron baldías. Lo suyo durante los últimos años han sido las Champ Car Wolrd Series, donde se convirtió en un tiránico dominador que sumó cuatro títulos consecutivos antes de entrar en una escudería que ha dejado de ser una cenicienta tras la llegada del galo, un piloto reflexivo y que siempre ha mostrado una madurez muy superior a su edad.
El rey de los karts
Comenzó a pilotar karts de la mano de su padre cuando apenas tenía 10 años. A comienzos de los 90 compitió en varios campeonatos de karting. Y comenzó a cosechar éxitos: ganó la Liga de Maine Bretaña en 1991 y el Campeonato de Francia para cadetes en 1993. Tras breves y brillantes apariciones por la Fórmula Campus y la Fórmula Renault, dos competiciones francesas, en 1998 obtuvo cinco triunfos para convertirse en Novato del Año en la Fórmula 3 de su país. Sólo tardó un año en hacerse a la categoría y llevarse el título. Lo logró en 1999, con ocho triunfos y tres poles.
Como clara figura del automovilismo francés, su salto a las competiciones con pedigrí internacional no podría haber estado avalada por nadie mejor que por el ex campeón Alain Prost. Bourdais entró a formar parte del Prost Junior Team en la F3000. Cerró la temporada de su debut noveno, con una pole y un segundo puesto. Una vez más, su capacidad de aprendizaje y adaptación salieron a relucir. El año siguiente logró su primera victoria, en Silverstone, y ya en 2002 se hizo con el campeonato gracias a un positivo por drogas de Tomás Enge, el piloto que había logrado más puntos durante la temporada.
Siguiendo los pasos de otras estrellas graduadas en la F3000 como Juan Pablo Montoya y Bruno Junqueira, Bourdais se pasó a las Champ Car Series de los Estados Unidos en 2003. En San Petersburg (Florida) consiguió lo que nadie había hecho desde Nigel Mansell: lograr la pole en su primera carrera. La irrupción en esta competición de un piloto de 24 años a quien todo el mundo esperaba ver ya en la F1 resultó abrumadora: cinco podios, incluyendo un triunfo desde la pole en Cleveland. Al margen de recibir un indiscutible galardón de Novato del Año, acabó cuarto en la general.
Un tirano en Estados Unidos
Y aquí se acabó la historia de las Champ Car Series, justo cuando el galo completó su periodo de adaptación y empezó a sumar victorias. Las cuatro temporadas que sucedieron a su debut siguieron el mismo guión. El problema era que Bourdais crecía, ganaba y reunía una enorme experiencia, pero no daba el salto a la Fórmula Uno, su gran anhelo desde niño. El piloto galo cerró su cuarto título de campeón consecutivo en 2007, con una victoria en Lexmark Indy 300.
Cinco años antes ya había tenido su primer flirteo con la F1. Realizó un par de pruebas para Arrows y les convenció. Pero los problemas económicos de la escudería, que entró en bancarrota, impidieron finalmente el fichaje. Un compatriota suyo, Franck Montagny, le cerró las puertas en su segunda tentativa, en este caso unas pruebas para Renault. Las malas lenguas llegaron a asegurar que el impedimento en esta ocasión llegó en forma de desacuerdo con Briatore. Al parecer, Bourdais se negó a aceptar la firma de un contrato ligado al de la escudería en el que el controvertido responsable del equipo galo se convertía asimismo en representante del piloto.
Por uno u otro motivo, Sébastien tuvo que esperar hasta 2007 para entrar de lleno con Toro Rosso en la F1. En agosto del pasado año se hizo oficial el fichaje y hace apenas tres meses, el 16 de marzo, disputó su primer Gran Premio en Melbourne (Australia). A pesar de que acabó en 17ª posición, un problema en el motor le impidió completar una carrera en la que había llegado a disfrutar de la cuarta plaza. Tras los numerosos accidentes que se registraron sobre el circuito australiano, y gracias a que había completado más del 90% de la carrera, acabó clasificado en octava posición, algo que mejoraría tras la descalificación de Rubens Barrichello. Bourdais acababa séptimo y se hacía con los dos primeros puntos de su carrera. Era el inicio de una prometedora carrera, la de un tipo con una camaleónica capacidad de adaptación y un bagaje que debería permitirle afrontar sin demasiadas presiones sus primeras campañas en la principal competición automovilística del planeta.
Sébastien Bourdais atiende a los medios en una ruda de prensa
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