El montaje de un espectáculo como el que se va a vivir en Pamplona estos días conlleva un enorme movimiento de medios y personal. Desde que todo se pone en marcha hasta que el público puede disfrutarlo, son muchas las personas que trabajan para que todo esté perfecto.

La puesta en marcha de estas dos máquinas, coches oficiales del Mundial de Fórmula Uno, servirá como ‘chupinazo’ a una jornada en la que curiosos y aficionados podrán descubrir los secretos mejor guardados de estas dos escuderías. Un enorme camión de más de 18,5 metros de longitud con un voladizo de 10x13 metros hará las veces de improvisada sala de exposiciones para que la gente que se pase por la Plaza del Castillo pueda ver de cerca los monoplazas que suplirán a los toros en el encierro que se vivirá el sábado en el Casco Viejo pamplonés.

Un largo viaje

Realizar el montaje de un espectáculo como el que va a poder disfrutar el público navarro no es en absoluto una tarea fácil. Los dos conductores del camión que transporta los coches y todo el material necesario han estado de viaje desde el lunes, cuando salieron de la fábrica de las escuderías de Red Bull, en Milton Keynes (Inglaterra), hasta el miércoles, cuando por fin llegaron a la Plaza del Castillo. Un equipo internacional de 14 personas (16 con los dos pilotos) trabaja a destajo para que los monoplazas estén en perfectas condiciones durante la exhibición. Al margen de todo el material necesario para subsanar cualquier avería, los equipos Toro Rosso y Red Bull Racing han llegado a Pamplona con sus mecánicos, técnicos de electrónica, operarios de montaje, responsables de comunicación…

Como un GP de Fórmula Uno

Los últimos en llegar a la capital navarra serán los pilotos. Coulthard y Bourdais desembarcarán mañana en Pamplona y afrontarán esta exhibición como si se tratase de un Gran Premio de F1 más. Una de las cosas que han solicitado es que se les permita recorrer a pie la Avenida del Ejército, el escenario en el que el sábado por la tarde pondrán a prueba sus monoplazas. También tendrán que estudiar el recorrido del encierro, dado que en un mismo día van a tener que adaptar su conducción a dos tipos de asfalto bien diferentes. Ahí entrarán en juego los mecánicos. En apenas unas horas deberán modificar las suspensiones de los monoplazas; levantarlos un poco para protegerlos del terreno adoquinado del Casco Viejo y volverlos a poner a la altura con el que recuperan el máximo nivel de aerodinámica para la exhibición vespertina.

80 kilos de hielo para refrigerar los motores

Otro de los aspectos que deberán vigilar los mecánicos será el de la temperatura de los potentes motores de los monoplazas, capaces de alcanzar las 17.500 revoluciones por minuto. Para evitar que sufran el exceso de calor, los mecánicos contarán con 80 kilos de hielo, que servirán para ayudar a los potentes ventiladores de los monoplazas en la refrigeración.

Entre Pamplona, Abu Dhabi y Singapur

Todo este complejo operativo se repite de manera cíclica en torno a veinte veces cada año. Pamplona se ha sumado a una ilustre nómina de ciudades en las que los vehículos de Red Bull Racing y Toro Rosso han realizado exhibiciones. Este año, sin ir más lejos, se han celebrado eventos de este tipo en Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Jamaica o Singapur, adonde acudieron con motivo de la celebración del Año Nuevo chino. Tras concluir su exhibición de Pamplona, el equipo volverá a echarse a la carretera para tomar el camino de Inglaterra, su próximo destino, y después aún estarán por venir Rusia, Hungría, Sudáfrica…
Andreas Reichart
El RB3 de Coulthard tendrá que estar listo para su exhibición de Pamplona.