Un día común y corriente de Pedro Nuques, se levanta a las 4am a entrenar. Mientras su desayuno de rutina cumpliendo con las normas que le exige el deporte escucha reggeatón en la radio. Entrena dos jornadas diarias de lunes a sábados, de 23 a 33 horas semanales. Su alimentación es un factor clave para mantener su fuerza y concentración en un deporte tan demandante como el triatlon se basa en su alimentación. Carbohidratos y proteínas, pastas, ensaladas, suplementos vitamínicos y leche todos los días.

Aunque este ritmo de vida empezó desde muy pequeño, a Pedro se le pasan volando las semanas. A los 12 años empezó con el ciclismo, inspirado por su amigo Ricardo Palau, pero pronto sintió que le faltaba algo más en su vida y empezó a incursionar en otros deportes sin saber que esto le serviría para más adelante convertirse en un verdadero Iroman y que este deporte se convertiría en el eje de su vida.

Pero en su día a día no sólo entrena duro, Pedro tiene como meta culminar los estudios de cultura física que actualmente se encuentra cursando en la Universidad Estatal. Sus pocos ratos libres los disfruta yendo al cine y durmiendo.

En Competencia

Una competencia regular de triatlón dura 8 horas y tiene 3 partes: Se inicia con nada menos que 3800 metros de natación, seguidos por 180 kilómetros de ciclismos en pista y 42.2 demandantes kilómetros de carrera a pie, en donde los atletas dan su último aliento. Definitivamente una competencia no apta para cualquiera. El desgaste mental y físico es muy fuerte, Pedro baja 8 libras luego de cada competencia.

“Siento miedo al principio, por lo general la noche anterior a cada competencia me es sumamente difícil poder dormir, durante las carreras pienso de todo, se viene a mi mente facetas de mi vida, el entrenamiento que hice para llegar a la competencia, pero siempre trato de visualizar cosas que me den el motor o la motivación para seguir adelante,” comenta Pedro. Mientras este ironman compite, tiene a un lado del timón de la bicicleta una foto de su familia.

Sus logros y metas

Su récord más preciado ha sido el segundo lugar en el Ironman en Arizona donde clasificó al mundial de Hawai, en el cual ocupó el 16avo. Lugar.
Su meta principal es hacer deporte diario, ir a competencias anuales y ser un ejemplo para los jóvenes. Entre tantas competencias, tiene historias como la de “el escape de alcatraz”, donde nadó 48 minutos sin abrir los ojos directo a los tiburones, terrorífica experiencia que juró no volver a hacer nunca. Y en otra ocasión, se le aflojó el estómago faltando una milla, detalle que lo hizo perder esa carrera.

Pedro tiene como meta perseverar para llegar a ser un icono de la disciplina a nivel mundial. Recién está compitiendo en la categoría 18-25, así que aún le queda mucho por recorrer.

Pedro Dando su mayor esfuerzo bajo la lluvia
Llegando a la meta